Hasta hace pocos años, los fármacos para la obesidad tenían dos problemas: o no funcionaban lo suficiente, o tenían efectos adversos importantes. Eso cambió con la llegada de los agonistas GLP-1 (semaglutida, liraglutida) y, más recientemente, los agonistas GIP/GLP-1 (tirzepatida).

¿Cómo funcionan?

Estos fármacos imitan hormonas naturales del intestino que nuestro cuerpo libera al comer. Aumentan la sensación de saciedad, ralentizan el vaciamiento gástrico y reducen el apetito. Resultado: comes menos sin pasar hambre.

Semaglutida: Ozempic y Wegovy

Mismo principio activo, distintas presentaciones. Ozempic se aprobó originalmente para diabetes; Wegovy es la versión específica para obesidad (dosis más alta). Pérdida promedio: 15% del peso corporal en 68 semanas.

Tirzepatida: Mounjaro / Zepbound

El más nuevo y potente. Actúa sobre dos hormonas (GIP + GLP-1). En estudios clínicos ha mostrado pérdida de hasta 22% del peso corporal, comparable a algunos resultados quirúrgicos.

Liraglutida: Saxenda y Victoza

Una generación anterior de GLP-1. Administración diaria (no semanal). Pérdida promedio menor pero perfil de seguridad muy estudiado por más años de uso clínico.

El fármaco no reemplaza el cambio de hábitos. Lo facilita. Si suspendes el medicamento sin haber consolidado nuevos hábitos, el peso regresa.

¿Quién es candidato?

Efectos secundarios frecuentes

Náuseas, vómito, diarrea o estreñimiento son comunes en las primeras semanas. La titulación gradual de la dosis los minimiza. La mayoría desaparecen en 4–6 semanas.

Importante: nunca te automediques estos fármacos. Necesitan prescripción médica, evaluación previa, titulación de dosis y monitoreo. La automedicación puede ser peligrosa.

Dr. Jorge Salazar

Director Médico

Cirujano bariátrico con +5,000 procedimientos. Liga Contra la Obesidad ofrece evaluación y prescripción supervisada de fármacos.